Dentro de poco comenzamos una cata de vinos. Llevamos mucho tiempo pensando, hablando y deseando hacerlo y ya llega el momento. Qué ganas...
Así que hay que ir preparando las papilas gustativas y la memoria para ir conociendo más el mundo del vino. Y...¡estamos en ello! jaja!
Ayer: Botellita de vino blanco espumoso Aizpurua, vasco. Buenísimo y sobretodo nos encantó combinarlo con...pepinillos en vinagre! Los entendidos a lo mejor se echan las manos a la cabeza, pero se prolongaba el sabor mucho más y....nos gustó y punto. Nos gustó tanto que cayó la botella entera para las dos tortugas...siempre acabamos fulminando las botellas...espero que eso no nos pase en la cata!
Y...por cierto...no sé si está escrito en algún estudio de expertos pero...el vino rejuvenece, despierta los sentimientos buenos, hace olvidar enfados o rencores y...revitaliza el amor....pruébenlo y no hagan caso a la ministra! jajaja! En serio que siempre va ligado a un buen momento y una interesantísima y tranquila conversación con quien comparte ese mismo elixir. Y si ya se trata de beberlo con aquel que se ama...se crea un profundo hechizo, las miradas penetran hasta el corazón y se escapan reveldes e indomables caricias, sonrisas y besos...muchos besos.
Ay....bueno, ahora...el vino Aizpurua, Getariako Txscolina, dicen que...
Queda definido el ''Txakolí de Getaria - Getariako Txakolina'' como un vino blanco, joven de consumo anual, de graduación media 10,5° y de una acidez característica que se elabora a base de dos variedades autóctonas: una la Hondarrabi Zuri y otra, la Hondarrabi Beltza. La 1º es una variedad blanca que se encuentra en un 85-90% en los viñedos y la 2º es una variedad tinta y que supone el 10-15% restante. La elaboración para las dos variedades es conjunta por lo que el Txakolí de Getaria es siempre blanco.
Es un vino muy personal y diferenciado que mantiene el culto a la tradición y a la personalidad, con una peculiar elaboración sobre sus propias lias sin trasiegos hasta el momento del embotellado.
Hay que servirlo fresco y es costumbre romperlo en vaso, de manera que desprenda junto con pequeñas agujas de carbónico, fruto de su peculiar elaboración, toda la gama de sus aromas varietales.
La vendimia tiene lugar durante los últimos días de septiembre y los primeros días de octubre. Se realiza manualmente y la uva es transportada en cajas de 25 kgrs. aproximadamente desde los viñedos
hasta las bodegas, donde se realizará el prensado de los racimos obteniéndose el mosto. Este se mantiene durante 24 horas para que se produzca el desfangado. Tras esta operación el mosto es trasladado mediante bombas a los depósitos donde tendrá lugar la fermentación controlada. Aquí permanece hasta el momento del embotellado sin que se realicen trasiegos.
Salud y Amor, mucho amor!

Coño, me flipo cuando la gente que disfruta del vino escribe cosas como ésta...
Fuerza y honor.
Nick, eso es por que bebo vino! jajja! ¡BEBE VINO!
:)
Besitoss!!!
Be tinto, my friend!!!
Fuerza y honor.