El imparable ocaso de una civilización. Mel Gibson reconstruye los últimos dÃas del imperio maya precolombino en un filme polémico y muy violento financiado con los beneficios de 'La Pasión de Cristo'.
Director: Mel Gibson. Intérpretes: Rudy Youngblood, Dalia Hernández, Jonathan Brewer, Morris Birdyellowhead.
(...) recrea, con pelos y señales, la etapa de esplendor más decadente del legendario imperio Maya, mezclando datos cientÃficos contrastados con delirios fantasiosos de todo tipo.
Protagonizada por actores no profesionales y hablada en dialectos indÃgenas, 'Apocalypto' narra una historia de amor incondicional y violencia extrema, aderezada con vertiginosas persecuciones, sacrificios humanos e imágenes de increÃble belleza selvática. Es cine de acción en estado puro. Cien por cien adrenalÃnico.
"La razón principal que me llevó a rodar esta pelÃcula", ha confesado Gibson, "fue la de poder filmar una persecución a pie realmente emocionante. Algo nunca visto antes en el cine. Lo que he querido es que los espectadores se quedasen clavados a sus butacas. Sin aliento. Hipnotizados por las imágenes. No sé si lo habré conseguido, pero esa era mi intención".
'Apocalypto' se rodó en Veracruz y Oaxaca, México, y en diversas localizaciones de Costa Rica y Reino Unido, con un presupuesto de 40 millones de dólares (80 millones, según fuentes no oficiales).
Gibson utilizó cámaras digitales de alta definición para rodar todas las secuencias (llegó a grabar más de 300 horas de material). El rodaje tuvo lugar entre noviembre de 2005 y julio de 2006 (cuatro meses más de lo previsto).
El diseñador de producción Tom Sanders ('Braveheart', 'Salvar al soldado Ryan') reconstruyó una ciudad maya con todos sus barrios, basándose en las ruinas que aún se conservan en México. El compositor James Horner ('Titanic'), en un tono más inquietante e intimista que de costumbre, se encargó de la banda sonora original.
Dean Semler ('Mad Max 2') se ocupó de la imagen: "Intentamos sacar todo el partido posible a las nuevas tecnologÃas digitales", señala el director de fotografÃa. "Gibson obligó a los actores a actuar en falsa cámara lenta e incluso les pidió correr hacia atrás en algunas secuencias, con tal de conseguir el efecto visual que querÃa. Es un director muy imaginativo en ese aspecto: sabe exactamente lo que quiere ver en pantalla, y hace lo que sea con tal de conseguirlo".
'Apocalypto' ha sido comparada por algunos crÃticos norteamericanos con pelÃculas de culto como 'El malvado Zaroff' (Ernest B. Schoedsack e Irving Pichel, 1932) o 'La presa desnuda' (Cornell Wilde, 1966), por la intensidad de sus escenas de caza al hombre.
"El cine de acción no necesita diálogos para emocionar al público" ha asegurado Gibson. "Lo ideal serÃa hacer una pelÃcula de este tipo sin que los personajes hablasen. La fuerza de las imágenes deberÃa ser suficiente para captar la atención de los que ven la pelÃcula. Ese es el tipo de pelÃcula que yo quiero ver. Eso es lo que he querido hacer con 'Apocalypto'".
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En El Mundo también, encontramos el artÃculo de una historiadora (Mónica González Medina) con respecto a la fidelidad con la historia de los Mayas que hace o no hace Mel Gibson en su pelÃcula:
Esta cultura maya, que no fue uniforme debido a las variantes locales y temporales, es susceptible de una división temporal. Aunque sus orÃgenes se remontan hasta finales del segundo milenio a. C., son tres grandes épocas las que podemos diferenciar; la Formativa y Protoclásica (800 a.C.-250 d.C.), la Clásica (250-900) y por último la Postclásica, que finaliza con la llegada de los españoles, que se encuentran con una sociedad descentralizada y dividida.
'Apocalypto', al más puro estilo hollywoodiense, es una parábola de lo que fue la civilización maya, no un documental como nos hace pensar el lenguaje maya yucateco en el que está rodado. Planteada anacrónicamente, nos desliza por la lÃnea del tiempo a través de los diferentes periodos de esta gran civilización.
El contacto con los conquistadores -escena final de la pelÃcula- nos sitúa en la época Postclásica, mientras que a lo largo del filme se muestran imágenes de las ciudades propias del esplendor de la época clásica. El gran colapso de los mayas, que afectó a las Tierras Bajas, llega entre los siglos IX y X y motivó un paulatino abandono de las ciudades.
La cinta de Gibson incurre continuamente en un estado de confusión. La confrontación entre la ciudad y el poblado, plasmada en una ciudad dominada por las construcciones más representativas de los mayas -como las inmensas pirámides, el observatorio astronómico o el campo del juego de pelota- y cargada de depravación frente a un poblado casi idÃlico y a sólo un dÃa de camino es poco creÃble.
Sà es cierto que las culturas mesoamericanas realizaban sacrificios humanos, rituales cuyo objetivo era poner orden en el desorden, como es el caso de la catástrofe natural (sequÃa) que se describe en el filme.
Para ello existieron diversos tipos de muertes rituales, entre los que se cuentan la extracción del corazón, sacrificio representado en las estelas 11 y 14 de Piedras Negras, o la decapitación, sobre todo en la época clásica, que tenÃa como finalidad fertilizar los campos.
Pero están planteados con una crueldad llevada al extremo y mezclando rituales de diferentes épocas, y, además, no se incide en la idea del inframundo.
Las diferencias sociales quedan marcadas por la indumentaria y los adornos, pues la elite luce suntuosas joyas realizadas en jade y ropas bordadas. También observamos los tatuajes, las escarificaciones decorativas y las incrustaciones de jade en los dientes.
La indumentaria, los tatuajes y la joyerÃa están dominados por ciertos estereotipos: algunos, como el uso del jade en pendientes y sortijas, verosÃmiles; y otros, como las cuentas que recorren toda la cara y luce la mujer de Garra de Jaguar, puramente ficticios.
El revuelo que ha despertado la pelÃcula entre la comunidad indÃgena está más que justificado, ya que muestra únicamente la cara más violenta de esta civilización, cuando en realidad, y ante todo, fue una de las más ricas y desarrolladas de su tiempo.
* Mónica González Medina es historiadora, especialista en Historia de América.

Una religión politeÃsta en manos de un ultracatólico... algo me huele a podrido en dinamarca...
Fuerza y honor.
Yo la và en mi casa, una cosa puedo decirle a Mel Gibson, me clavé en la butaca y sin aliento, consiguió lo que se propuso.
Es una pelÃcula hipnótica, atrayente, prolija en sus detalles como por ejemplo en la orfebrerÃa, en el vestuario, en los Ãnfimos detalles que uno podrÃa pasar por alto pero que constituyen importantes antecedentes de un pasado memorable.
El guión no fue para mà lo más cautivador como la puesta en escena que es lo que le da el sello a un film totalmente visual; es un importante legado que nos acerca a ese mundo inimaginable apenas en nuestras más escalofriantes fantasÃas.
Me encantó.
Mel Gibson tiene esa buena mezcla de ángel y demonio, por ser un director meramente visualista y un potente productor que amarra exitosamente el entorno de la ensoñación y la adrenalina. Lo que Clint Eastwood tiene como director de cintas profundas y sicológicas imperdibles, Mel lo tiene en el plano visual y por su profundo conocimiento de lo que le entrega la historia haciendo estremecer a su público en ocasiones adormilado y sin espectativas de ver una buena cinta.
esto es una porqueria chale ek es estpo no saben o k pedo
soys las mejores aqi aciendo el credito osquiero mucho mis niñas qe se enteree todo el mundoo! qe soys LAS MEJOORES(L)(L)(L)